A finales de la década de los 60, Ford trató de replicar en Europa la exitosa fórmula del Mustang en Estados Unidos con el Capri, es decir, quería ofrecer un coupé con un diseño muy atractivo, un rendimiento elevado, pero con un precio asequible. Su propuesta funcionó ya que consiguió vender 400.000 unidades en los dos primeros años de producción del coche, siendo una de ellas la protagonista de esta historia. En concreto, nos referimos a un ejemplar de 1981 que estuvo en manos de Henry Ford II.

Con características especiales

En ese año, el Capri salió de producción como cualquier otra unidad, pero no recibió el mismo tratamiento que el resto ya que la marca del óvalo introdujo una serie de características especiales con el objetivo de contentar al nieto del mismísimo Henry Ford. El coche se iba a convertir en el compañero de viajes de Henry Ford II en sus

La fuente: Caranddriver Ir al Articulo

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