Llevábamos unas cuantas semanas sin toparnos con uno de esos hallazgos de granero que siempre llaman la atención de los amantes de los clásicos, especialmente de aquellas personas que están buscando proyectos de restauración en los que involucrarse por completo. El protagonista en esta ocasión es una verdadera joya automovilística, un Aston Martin DB4 de 1962, pero no uno cualquiera, sino la primera unidad de la Serie IV del GT británico, que estuvo en producción entre 1958 y 1963.

Gullwing Motorcars

El primero de su serie

Como suele ser habitual en este tipo de descubrimientos, el coche ha estado una larga temporada en el olvido. Después de que el propietario anterior regresara de Vietnam en la década de 1970, se fue a trabajar a un taller de carrocería local. Aceptó ayudar a reparar el coche de su jefe y, a cambio, le regalaron el Aston

La fuente: Caranddriver Ir al Articulo

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