Tiempos de crisis generan cambios. Las dificultades económicas obligan al mercado a adaptarse. A mediados de la década de los cincuenta, el Isetta vino de la mano de BMW, y se ofreció como una opción de bajo costo para la movilidad en épocas complicadas.

En 2017 se conoció el primer concepto de Microlino, con una innegable similitud al Isetta pero ahora 100 por ciento eléctrico. Cuatro años después, llegó la versión 2.0, con un estilo futurista y refinado casi listo para la producción en serie.

La entrada al microvehículo se mantiene como en el Isetta original, con una sola puerta en la parte delantera. No pierde su esencia, a pesar de los años. Tiene capacidad para solo dos ocupantes y cuenta con un poco de espacio de carga, apenas suficiente para algunas compras.

Se tata del segundo prototipo de la marca y presenta mejoras respecto a la primera versión. Se modificó

Fuente: Digital Trend Ir al Articulo

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