Antes de que llegaran los actuales Valkyrie, Valhalla o el futuro Vanquish hubo un tiempo, hace cuatro décadas ya, en el que Aston Martin construyó otro veloz superdeportivo de motor central conocido como Aston Martin Bulldog. Uno que además, con su afilada carrocería nacía con el objetivo de mostrar al mundo lo que la marca era capaz de hacer a nivel de alta ingeniería, y para ello se pusieron el reto de romper la barrera de las 200 mph (322 km/h), una cifra fácil de alcanzar para los superdeportivos en los tiempos actuales, pero que en los 80 era un verdadero reto al alcance de muy pocos que significaba obtener el título del automóvil de producción más rápido del mundo.

Sin embargo como en otros casos el desarrollo y primeras pruebas en busca de dicho récord no terminaron de ir bien y el golpe final llegó con la cancelación del

La fuente: Caranddriver Ir al Articulo

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